Toda etapa termina cuando descubres que ya no significa nada

Hoy, un día que no significa nada, como de una acción cotidiana más, ha supuesto el fin definitivo de una etapa que, aunque se cerró hace ya un tiempo, por fin la cerré emocionalmente.

Hoy ha sido el día en el que me he dado cuenta que ya no supone ningún tipo de sentimiento recordarte, verte, pensar en que estuvo bien o mal. Fotos, cartas intensas que no narraban más que ficción, regalos que podían entenderse como una inversión más que un desembolso. Ya no eres más que parte de mi pasado.

No digo que me olvide de todo lo que viví, pero si que ya no se interpondrá en mi futuro. Sinceramente, ya no eres más que un transeúnte que se quedó demasiado tiempo en mi camino y me impidió ser quien quisiera ser. Una barrera tan grande que me eclipsara mis propios pensamientos.

Sin más, ya hoy, te digo adiós.

No hace mucho leí: “No esperes nada de nadie. Cuando esperas que alguien haga algo, te creas expectativas, y normalmente, nunca  se cumplen; de modo  que  siempre vas a estar decepcionado o dolido. Sin embrago, viviendo sin esperar algo, si finalmente no ocurre nada, simplemente continuas sin más”

Realmente, cuando conoces a una persona, siempre piensas que hay una complicidad recíproca entre tú y esta.  Pero el tiempo pasa, y pero parece que nunca llega aquello que esperabas que pasara.