Las personas … ¿ingenio o ignorancia?

No es raro que a lo largo de nuestra existencia, determinadas personas que oscilan un papel de mínima relevancia, pero con una historia que te afecta de forma (muy) indirecta, deciden interactuar de forma directa contigo. Es en este momento en el que pones el freno de mano y te dices: “¿O este/a tiene muy mala idea o es tonto/a del bote?”.

Hace tiempo me dijeron eso de “piensa mal y acertarás”, pero puede que ese sea el error. Nos hemos acostumbrados a darle demasiadas vueltas a las cosas, ya nadie hace las cosas porque sí, siempre hay un entramado de ideas y dobles intenciones que nos motivan a llevar a cabo los actos más simples del día a día. Esto nos hace presos de estar en contante alerta, siempre queriendo encontrar el origen y las razones ocultas del que puede ser un simple y  sincero “Hola, ¿qué tal?”.

En ocasiones, por no decir prácticamente siempre, lo mejor es dejar la mente en blanco y guiarnos simplemente por el orden cronológico de los  hechos, dejando las cosas pasadas atrás e intentar ver un ápice de bondad en el presente.